EL REGRESO A RUSIA

Como el propio autor explica en su llamamiento a los escritores franceses en que reclama su solidaridad después de pasar ocho meses en la cárcel de Lefortovo —tristemente famosa desde los tiempos de las purgas estalinistas—  y bajo la amenaza de una condena a largos años de prisión, Limónov regresó a su país en 1993 y desde entonces participó en lo que podríamos denominar movimiento de reivindicación de la antigua Unión Soviética, en el que coincidirá con ultranacionalistas, comunistas y figuras mundialmente conocidas como el campeón mundial de ajedrez Kasparov: el mismo año 1993 participa en la ocupación y defensa de la Duma frente a las tropas de Yeltsin y al año siguiente fundó la revista Limonka y el PNB, el Partido Nacional-Bolchevique.
Desde entonces su vida ha estado puntuada por estancias más o menos largas en las comisarías, pero en 2001 fue detenido por miembros del FSB, la policía secreta rusa heredera del KGB, y, acusado de promover una insurrección armada y actos de terrorismo, arriesgaba veinte años de cárcel. Teniendo en cuenta que entonces Limónov tenía ya 64 años, la condena habría supuesto acallar para siempre una voz radicalmente disidente y provocadora.
Fruto de esa situación es su llamamiento a los escritores franceses —Limónov tiene también la nacionalidad francesa, desde los años en que vivió exiliado en ese país— de 28 de noviembre de 2001 que reproducimos a continuación:




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Moscú, 28 de noviembre de 2001
Prisión de Lefortovo, celda 32
LLAMAMIENTO DE EDOUARD LIMONOV A LOS ESCRITORES FRANCESES
A mis queridos amigos y colegas "de pluma", a mis queridos amigos escritores y a los autores, como yo, de las editoriales Ramsay, Albin Michel, Flammarion, Le Dilettante, L'Age d'Homme y Le Rocher, a los amigos de L'Idiot international y a todos los escritores libres y no conformistas de Francia.
Como tal vez recordéis, en 1993 me reinstalé en Rusia para ayudar a mi patria, que atravesaba momentos difíciles. En octubre de 1993, con pleno conocimiento de causa, me sumé a los defensores del Parlamento en la Casa Blanca; desarmado, arrostré la trágica fusilada de la noche del 3 al 4 de octubre ante la torre Ostánkino de la televisión. Tras permanecer oculto en la región de Tver, me presenté sin éxito como candidato a la Duma estatal. En noviembre de 1994, fundé la revista Limonka y desde hace cinco años, como redactor jefe, no he dejado de incrementar su audiencia entre la juventud rusa. Ese mismo año, con el filósofo Alexandre Douguine fundé el Partido nacional-bolchevique, que en la actualidad cuenta con alrededor de ocho mil miembros, bastantes de ellos muy jóvenes, y está presente en una cincuentena de regiones. Durante estos años, el PNB, de acuerdo con sus ideales socialistas y de justicia nacional, ha desarrollado estrictamente su acción en el marco de las leyes vigentes en Rusia.
El movimiento ha ido creciendo y, en 1998, celebramos el primer congreso. Respetando las duras condiciones impuestas en Rusia, hemos tratado sin éxito, en repetidas ocasiones, de inscribir nuestro partido en el Ministerio de Justicia, lo que nos ha hecho comprender que el poder no nos permitiría presentarnos ante los electores.
Desde 1999, tomamos parte activa en las manifestaciones de protesta contra la suerte reservada a las importantes minorías rusas en los territorios ex soviéticos. Así, el día de la independencia de Ucrania, el 24 de agosto de 1999, miembros del PNB ocuparon pacíficamente la torre del Club de Marinos de Sebastopol, con el objeto de mostrar nuestro desacuerdo con la ocupación de Crimea. Pese al carácter pacífico y simbólico de tal acción, nuestros militantes purgaron seis meses en las mazmorras ucranianas. En noviembre de 2000, nuestros militantes ocuparon por el mismo procedimiento la torre de la catedral de San Pedro en Riga y, acusados de "terrorismo", fueron dos de ellos condenados a quince años de cárcel y el otro a cinco años. Aunque tan grotesca acusación fue revisada posteriormente, ¡se saldó con seis, cinco y un año de cárcel!
Las manifestaciones del PNB son espectaculares pero siempre pacíficas. Como, por ejemplo, la última acción de nuestra militante Alina Lebedeva que en Riga dio un cachete con un ramo de claveles al príncipe Carlos para protestar contra los bombardeos en Afganistán.
El 7 de abril de 2001 me detuvieron en las montañas de Altai en una isba en medio de la taiga. No encontraron ningún arma durante el registro. Hacía años que yo era objeto de una estrecha vigilancia por parte del FSB. En los últimos tiempos, dos coches del FSB me seguían en permanencia durante todos mis desplazamientos. ¡A uno de los agentes del FSB que me detuvo lo conozco desde 1997! Me detuvieron tomando como pretexto la detención de algunos miembros del PNB en Saratov en marzo de 2001, a raíz de una provocación del FSB. Basándose en mis artículos en la prensa y en Limonka, me acusan de tener la "intención" de crear un grupo armado con el objeto de organizar actos terroristas en el territorio de Kazajstán. ¡Se me acusa igualmente de llamar a un cambio de régimen en Rusia por medio de la violencia!
Hace tiempo que el FSB preparaba sus armas contra el movimiento que yo dirijo, sobre todo contra los jóvenes. Pero solo ha podido actuar con total impunidad cuando uno de sus colegas ha accedido al trono de Rusia.
El FSB me acusa a partir de su interpretación de los artículos que he escrito como periodista y de otros cuya paternidad pretende endosarme. En ellos el FSB encuentra "intenciones" a las que pueden aplicarse cuatro artículos del Código Penal, el 205, el 208, el 222 y el 280, ¡lo que podría saldarse con un total de 20 años de cárcel! Estos cuatro artículos reunidos recuerdan el siniestro artículo 58 del Código soviético, por el que millones de mis conciudadanos fueron arrojados a campos de concentración para morir allí. El FSB quiere castigar al intelectual, al escritor y al ideólogo porque es un intelectual, un escritor, un ideólogo y el responsable libre de un movimiento que molesta.
Aun siendo ciudadano ruso, Francia es mi segunda patria, cuya nacionalidad adquirí en 1987. Para las leyes francesas, yo soy también uno de sus ciudadanos y no puedo por menos de lamentar el silencio inexplicable de los representantes de Francia en Moscú. El diputado de la Duma Viktor Alknis ha advertido al embajador de Francia. Mi abogado Serge Beliak se ha entrevistado con el cónsul para comunicarle, en particular, que necesito mis medicinas contra el asma. ¡Este simple gesto humanitario parece fuera del alcance de los diplomáticos franceses, ninguno de los cuales me ha visitado durante los ocho meses que llevo detenido!
Queridos amigos escritores franceses, ha vuelto el sistema totalitario contra el que se alzaban los disidentes soviéticos en la década de 1970. Los métodos del KGB, la cárcel en la que permanezco encerrado, los derechos elementales de la persona pisoteados, todo ello  ha resurgido. El sistema ha sido restaurado. Para los espíritus libres recomienza la misma pesadilla. Os pido que comprendáis mi situación y me ayudéis, como hicisteis con Anatoli Chtcharanski, Vladimir Bukovski, Iuli Daniel, Andrei Siniavski y Alexandre Solyenitsyn. "El caso Limonov" es político y ha sido montado por los órganos de la Seguridad del estado para acallarme definitivamente.
Nunca mentí en los diecisiete libros que publiqué en Francia. Podéis creerme si afirmo que el KGB de antaño ha vuelto, que se han restablecido los delitos de opinión, que una capa de plomo ha caído sobre las libertades y las ahoga bajo la amenaza de años de cárcel.
Os pido, os ruego que hagáis escuchar vuestra voz para asegurar mi defensa.
Vuestro E. Savenko (Limonov)

 Limónov detenido el 31 de agosto de 2012, en una de las marchas en defensa de la aplicación del artículo 31 de la Constitución rusa, que reconoce el derecho de manifestación.

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